5 de junio de 2009

Prepara tu alma para la prueba


HIJO MIO, SI TE DECIDES
A SERVIR AL SEÑOR,

PREPARA TU ALMA PARA LA PRUEBA.


Mantén firme el corazón, se valiente.
No te asustes al llegarte la desgracia,

pégate a tu Señor, no lo sueltes,
y al final levantará tu alma.

Siempre acepta lo que te sobrevenga
y soporta enfermedades y pobrezas.
Porque el oro se acrisola en el fuego
y a los suyos el horno de las pruebas.


Ten confianza que el Señor va a ayudarte
si lo esperas hará llano tu camino.
Respetarlo es aprender a esperarlo
no te apartes y no te habrás caído.






4 de junio de 2009

Don Bosco nos vemos pronto...

El próximo 18 de julio la urna con la reliquia de Don Bosco, padre de la juventud y fundador de un vasto movimiento en bien de los jóvenes más pobres, llegará a la Argentina, y recorrerá durante más de tres meses un camino que unirá muchas de las ciudades en donde se encuentran las presencias salesianas.

El camino que Don Bosco realizará por nuestro país es continuación de aquel que comenzó el pasado 25 de abril en el mismo patio que lo ha visto trabajar por el bien de tantos jóvenes en Turín, Italia; y se da en el marco del 150º aniversario de la fundación de la Congregación Salesiana y la preparación del bicentenario de su nacimiento en I Becchi, Italia, en 1815.

La presencia de la urna con la reliquia de Don Bosco es una ocasión para tomar en las manos su vida, imitar su fe y su amor al Señor, y continuar el trabajo educativo, evangelizador y misionero con los jóvenes, sobre todo los más pobres, escuchando sus gritos y atendiendo a sus desafíos.

La urna que lleva esta reliquia insigne se detendrá en cada presencia salesiana donde será recibida por salesianos y laicos, que quieren encontrarse y avivar el fuego apasionado que los une con él. La Familia Salesiana quiere agradecer y rezar ante Don Bosco, haciendo memoria de la misión evangelizadora que comenzó en Argentina en 1875 y que hoy se continúa, intentando encender verdadera luz y esperanza para el futuro, a través de la preocupación por los jóvenes en el presente.

Juan Bosco quiere encontrarse con los niños, jóvenes y adultos, en cada casa que acoge, en cada parroquia que evangeliza, en cada escuela que encamina hacia la vida, y en cada patio donde se comparte la amistad y la alegría.

En la página web www.encaminocondobosco.boletinsalesiano.com.ar se podrán encontrar recursos y materiales para aprovechar en las comunidades y personalmente esta visita, y se podrá ver el itinerario del recorrido de la reliquia de Don Bosco, acompañando su camino por Argentina y descubriendo también los rostros de la presencia salesiana en el país. Se constituyó, además, una oficina de prensa, para dar respuestas a todas las inquietudes y consultas.

Equipo de Comunicación
Obra de Don Bosco en Argentina
prensa@boletinsalesiano.com.ar

extraído de http://www.salesianoslitoral.org.ar

28 de mayo de 2009

El cielo es tuyo ¿Subes o te quedas?


Al ascender al cielo Jesús no pensaba sólo en su triunfo; quería que todos los hombres subieran con Él a la patria eterna. Había pagado el precio; había escrito el nombre de todos en el cielo, también el tuyo y el mío. El cielo es mío, el cielo es tuyo. ¿Subimos o nos quedamos? ¿Eterno muladar o eterna gloria? Voy a prepararos un lugar. ¡Con qué emoción se lo dijiste! Dios preparando un lugar, tu lugar, en el cielo.

Dios creó al hombre, a ti y a mí, para que, al final, viviéramos eternamente felices en la gloria. Si te salvas, Dios consigue su plan, y tú logras tu sueño. Entonces habrá valido la pena vivir...

¡Con cuanta ilusión Jesús hubiera llevado a la gloria consigo a sus dos compañeros de suplicio! Pero sólo pudo llevarse a uno. Porque el otro no quiso...

Si Cristo pudiese ser infeliz, lloraría eternamente por aquellos que, como a Gestas, no pudo salvar. Jesús lloró sobre Jerusalén, Jesús ha llorado por ti, cuando le has cerrado la puerta de tu alma. Ojalá que esas lágrimas, sumadas a su sangre, logren llevarte al cielo.

Si tú le pides con idéntica sinceridad que el buen ladrón: “Acuérdate de mí, Señor, cuando estés en tu Reino”, de seguro escucharás también: ”Estarás conmigo en el Paraíso”. Y así, el que escribió tu nombre en el cielo podrá, por fin, decir: “Misión cumplida”.

Dios es amor. El cielo lo grita.
Lo ha demostrado mil veces y de mil formas. Te lo ha demostrado a ti; se lo ha demostrado a todos los hombres. Se lo ha probado amándoles sin medida, perdonándoles todo y siempre; regalándoles el cielo, dándoles a su Madre. Si no hemos sabido hacerlo, ya es hora de corresponder al amor. No podemos vivir sin amor. La vida sin Él es un penar continuo, una madeja de infelicidad y amarguras. Amar es la respuesta, es el sentido, amar eternamente al que infinitamente nos ha amado.

La ascensión nuestra al cielo será el último peldaño de la escalera; será la etapa final y feliz, sin retorno ni vuelta atrás. Debemos pensar en ella, soñar con ella y poner todos los medios para obtenerla. Todo será muy poco para conquistarla. Después del cielo sólo sigue el cielo. Después del Paraíso ya no hay nada que anhelar o esperar. Todos nuestros anhelos más profundos y entrañables, estarán, por fin, definitivamente cumplidos. Entonces, ¿te interesa el cielo?

¿A quién debo una felicidad tan grande? ¿A qué precio me lo ha conseguido. ¿Qué he hecho hasta ahora por el cielo? ¿Qué hago actualmente para asegurarlo? Y, en adelante, ¿qué pienso hacer?

Al final de la vida lo único que cuenta es lo hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos. “Yo sé que toda la vida humana se gasta y se consume bien o mal, y no hay posible ahorro. Los años son ésos y no más, y la eternidad es lo que sigue a esta vida. Gastarnos por Dios y por nuestros hermanos en Dios es lo razonable y seguro”.


Fuente: Catholic.net
Autor: P. Mariano de Blas LC

24 de mayo de 2009

Siempre Nuestro Auxilio: 24 de mayo

A María en su día venimos con toda nuestra fe a rezarle esta oración de confianza. Depositemos siempre nuestro corazón en sus manos, ya que ella intercederá simpre ante su Amoroso Hijo para lograr nuestro perdón. Siempre es y será nuestro AUXILIO.

Madre mía de mi vida,
auxilio de los cristianos,
la pena que me atormenta,
pongo en tus benditas manos.
(Ave María)

Tú que sabes mis secretos,
pues todos te los confío,
da la paz a los turbados
y alivio al corazón mío.
(Ave María)

Y aunque tu amor no merezco,
nadie recurre a Ti en vano,
pues eres Madre de Dios
y Auxilio de los cristianos.
(Ave María)



20 de mayo de 2009

¿DONDE ESTAN LAS MANOS DE DIOS?

Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios? Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero y del campesino, carentes de recursos para defender sus derechos, me pregunto: ¿ dónde estarán las manos de Dios? Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me pregunto: ¿ dónde estarán las manos de Dios? Cuando veo al moribundo en su agonía lleno de dolor; cuando observo a su pareja y a sus hijos deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios? Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga y el alcohol, cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante y ahora harapos sin rumbo ni destino, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios? Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando sobrevivir se pinta la boca y se ciñe el vestido y sale su cuerpo a vender, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios? Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su miserable cajita de dulces sin vender, cuando lo veo dormir en la puerta de un zaguán titiritando de frío, con unos cuantos periódicos que cubren su frágil cuerpecito, cuando su mirada me reclama una caricia, cuando lo veo sin esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto: ¿dónde estarán las manos de Dios? Y me enfrento a El y le pregunto: ¿dónde están tus manos Señor? para luchar por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados? después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó ¿no te das cuenta que tú eres mis manos?, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar amor y alcanzar estrellas". Y comprendí que las manos de Dios somos “TU y YO” , los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje para luchar por un mundo más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la crítica y la blasfemia se reten a sí mismos para ser las manos de Dios. Señor, ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo que deberían dar, te pido perdón por el amor que me diste y que no he sabido compartir, las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la creación. El mundo necesita esas manos, llenas de ideales y estrellas, cuya obra magna sea contribuir día a día a forjar una nueva civilización, que busquen valores superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan al final llegar vacías, porque entregaron todo el amor para lo que fueron creadas, y Dios seguramente te dirá: ¡ESAS SON MIS MANOS!

6 de mayo de 2009

PERDON POR NO ESTAR AQUI


"Había una vez una mujer muy piadosa, que infaltablemente acudía todas las mañanas a rezar a la capilla de su barrio. Día tras día, lloviese o hiciese sol, estuviera sana o enferma, pasase lo que pasase, como un reloj, a las siete en punto de la mañana, era la primera persona en llegar a la capilla, empujar la puerta y entrar a rezar.

Una mañana, despertó sobresaltada. ¡Se había dormido! ¡Eran las siete menos diez, y no llegaría a horario a su cita diaria! A toda carrera se levantó, se peinó a las apuradas y se vistió como pudo. Con la ropa medio arrugada y los cabellos medio desordenados salió velozmente de su casa y enfiló rumbo a la capilla. Apenas hubo salido, casi tropieza con un viejito que venía a penas en una bicicleta, y al cruzarse con ella perdió el control del vehículo y cayó de boca al suelo. Lamentablemente la mujer iba muy apurada como para detenerse, así que apenas logró esbozar una disculpa y continuar en su carrera.

Una cuadra después, se le cruzó una mujer que le pidió una ayuda para poder pagar una consulta en el hospital. "Perdone, estoy apurada" alcanzó a decir sin detenerse y continuó su veloz marcha. Apenas hubo logrado zafar de la mujer, se le cruzó un niñito que le pidió un poco de pan. "Disculpá, hijito, pero tengo una cita con Dios y no puedo llegar tarde. Otra vez será", y siguió su interrumpido camino.

Cuando por fin llegó a la capilla, miró de reojo el reloj. ¡Eran las siete en punto! ¡¡Lo había logrado!! Embargada por la emoción de no haber fallado a su cita, empujó como de costumbre la puerta de la capilla, pero... no se abrió. Volvió a empujar con más fuerza, y nada. ¡Qué extraño! Jamás en los doce años que llevaba con su diaria rutina, había encontrado la puerta cerrada. De pronto notó que había una nota clavada con una chinche en la puerta de la capilla. Desconcertada, la desclavó y la leyó. La nota, garrapateada como con apuro decía:

"Perdón por no estar aquí. Esta mañana tuve un accidente en la bicicleta, y encima después no pude conseguir plata para ir al hospital, ni un poco de pan para desayunar, así que es probable que llegue un poco tarde. Firma: Dios".

Antony de Mello


27 de abril de 2009

En el Mes de María Auxiliadora


El 24 de abril iniciamos el mes de María Auxiliadora, finalizando el 24 de Mayo con una gran fiesta en su día. Esta fiesta de la Virgen María, Auxiliadora de los Cristianos, fue instituída por Pío VII, para perpetuar el recuerdo de su entrada en Roma, el 24 de mayo de 1814, de regreso de su cautiverio en Francia por obra y opresión de Napoleón I. También tiene por objeto agradecer a la Virgen María, su continua protección del pueblo cristiano contra los moros, turcos, herejes y enemigos declarados de la cristiandad.

Es nuestra mamá, la que Don Bosco nos dió a conocer y Jesús nos regalo como MADRE y AUXILIO.


Oración de Ofrecimiento

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

22 de abril de 2009

La esperanza ante lo difícil


La esperanza “sirve” sobre todo cuando el corazón tiene ante sí dificultades y pruebas de importancia.

Lo fácil no es objeto de esperanza, porque sabemos que está a la mano, que se consigue en seguida, que las puertas están abiertas, que el espíritu y el cuerpo tienen la energía necesaria para alcanzar la meta. Pero cuando vemos el objetivo rodeado de dificultades, cuando tocamos nuestra propia debilidad, cuando percibimos la acción de personas o de circunstancias que hacen difícil y lejano el triunfo, es cuando más necesitamos la virtud de la esperanza.

En la vida humana miles de deseos están acompañados por una auténtica nube de obstáculos. En ocasiones, el modo de pensar “realista” nos lleva a reconocer que es casi imposible dar un paso adelante, que no vale la pena seguir en la lucha por algo inalcanzable. En otras ocasiones, con un mayor esfuerzo, con un poco (o con un mucho de esperanza) seríamos capaces de reavivar la voluntad y reunir energías para seguir en la lucha por conquistar algo bueno y noble que merece lo mejor de nuestra vida.

La sociedad necesita corazones que no se rindan ante las pruebas, que no se acobarden ante los reproches, que no se hundan entre lamentaciones y “quisieras” sin decisiones concretas. El mundo necesita hombres y mujeres con una esperanza ardiente, llena de luz, llena de valentía, que sepan mirar más allá de las dificultades para renovar la lucha, a pesar de las heridas que la batalla va dejando en la propia carne.

Desde la fe cristiana, sabemos que la meta verdadera y feliz a la que todo ser humano es invitado se llama Dios, que es Padre y Redentor. Y porque reconocemos que el Hijo de Dios quiso pasar por el dolor humano, tomó nuestra carne débil y sufriente, recorrió nuestros caminos polvorientos y sintió la sed tras la larga marcha de la vida, también sabemos que la esperanza cuenta con el mejor de los Amigos, de los aliados, de los compañeros.

No somos peregrinos ilusos que van tras un espejismo de engaños. Somos bautizados tocados por una Cruz que no fue la última página de la historia, sino el culmen del Amor bañado de esperanza. Tras la tristeza del Gólgota viene la alegría de la Pascua. Esa es la gran esperanza que tenemos los cristianos, por la que caminamos entre luces y sombras, entre obstáculos y caídas. Los ojos del alma miran hacia el frente, llenos de esperanza. Descubren así un horizonte en el que brilla la aurora que nos invita a dar nuevos pasos en la lucha por el bien, por la verdad, por la justicia, por el amor eterno.

P. Fernando Pascual
Fuente: catholic.net

17 de abril de 2009

YO PENSE...

Señor:

Pensé que la vida era fácil y no lo es
Pensé que nunca iba a fallar y falle una y otra vez
Pensé que nunca iba a necesitar tu ayuda y vos me la diste ayer, hoy y siempre
Pensé que nunca iba a necesitar un hombro para llorar y vos me lo supiste dar
Pensé que nunca iba a necesitar a nadie y no fue así hoy más que nunca necesito que estés al lado mío
Pensé que en esta misión las cosas iban a hacer difícil y no lo es ni lo será estando al lado tuyo
Pensé que nunca iba a decir esto pero hoy te lo digo, te quiero, te extraño, simplemente te AMO.


Félix Subelza

16 de abril de 2009

Aceptación: cuanto nos cuesta


Comparto con uds, reflexionar sobre lo que somos y podemos llegar a ser. Siempre aceptando que somos hijos de un Dios que es AMOR. Aunque la vida siempre nos pone a prueba... la esperanza y la fe van de nuestra mano para superarlas.


- Acepta lo que eres. Realidad de vida

- Aceptemos a Dios como dueño y Señor de la Vida. Julio Franco

- Aceptar mis miserias, es confiar en Dios que me ha creado tal y como soy. Este acto de aceptación implica la existencia de fe en Dios. Jacques Philippe

- Aceptemos el plan de Dios sobre nosotros. Martín Bretón

- Al final de las oraciones cristianas, “Amén” significa la aceptación del Plan de amor que Dios tiene para todos los hombres y especialmente para el que realiza la oración. Desconocemos autor

- Desde el primer instante de su Encarnación el Hijo acepta el designio divino de salvación en su misión redentora. Catecismo de la Iglesia Católica

- La aceptación legal del asesinato voluntario de un miembro de la sociedad por parte de otro miembro, comprometería desde la raíz uno de los principios fundamentales de la convivencia civil. Academia Pontificia para la Vida

- La mas grande aceptación de la historia, fue el "Fiat" de María, el aceptar ser Madre de Dios. Martín Bretón

- En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo admitidos en el Amado, con quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia... (San Pablo, 1ºEfesios:5-7)

- Quien desea acceder a una verdadera libertad interior, debe entrenarse en la serena y gustosa aceptación de multitud de cosas que parecen ir en contra de su libertad. Jacques Philippe

- Señor, que sepa aceptar los dolores y fracasos. Autor desconocido


Fuente: www.pensamientos.org

7 de abril de 2009

FeLiCeS PaScUaS

Creo en el Resucitado,
En el Señor de la Vida,
en Jesús de Nazaret,
Carpintero sencillo, hombre de pueblo,
Predicador itinerante, compañero de camino.

Creo en el Resucitado,
El hijo de María,
Quien hizo vida sus palabras del Magnificat,
Porque llevó la Buena Nueva
A los pobres y excluidos.

Creo en el Resucitado,
señor de la comunidad,
Quien para enseñar el amor de Dios
llamó a discípulos
Para compartir su vida.

Creo en el Resucitado,
El que caminó los pueblos de Palestina,
El que anduvo por las orillas del lago,
El que se mezcló con la gente del pueblo,
Para mostrar con su vida
Que Dios no se olvida de los hombres,
Conoce el sufrimiento
Y quiere la liberación y la justicia.
Creo en el Resucitado,
El que se ocupó de los que sufren,
El que tuvo compasión de los enfermos,
El que se acercó a los marginados,
Para enseñarnos
Que el Dios de la Vida
Nace entre los pobres de este mundo.
Creo en el Resucitado,
El que se animó a presentar a un Dios vivo,
El que denunció los ritos vacíos
Y las leyes hipócritas,
El que habló con palabras sencillas,
Para enseñarnos que lo importante
Es vivir lo que Dios propone.
Creo en el Resucitado,
El que entregó la vida,
El que cargó la cruz,
El que vivió el conflicto, la incomprensión
Y la persecución por ser fiel.
El que nos enseñó que a Dios
Se lo conoce si se practica su voluntad.

Creo en Jesús, el que vivió
Como Dios quiere que vivamos todos,

Creo en el Resucitado,
Que nos llama a seguir sus pasos
Y hacer de nuestra vida
Una Pascua para los demás,
Un paso del Señor para todos,
Un signo de que la vida
Es siempre más fuerte
Que toda la muerte
Que nuestra sociedad engendra.

Creo en Jesús Porque quiero vivir como Él.



3 de abril de 2009

Para ir preparando el corazón para la Pascua..

Canción del P. Eduardo Meana. "Si quieres, te acompaño en el camino"

Les dejo un video que encontre en youtube que está buenísimo, es sobre los díscipulos de Emaús (LC 24, 13-35).

"Reconocer al Salvador aún cuando la adversidad nos de batalla, el Dios de la Vida siempre está y estará...

Tener corazón siempre dispuesto para recibirlo como acompañante y amigo en nuestro peregrinar por la vida, aunque la dirección del camino sea equivocada, Él nos estará acompañando.

Se acerca la conmemoración del gesto más grande de amor de la historia, preparemos nuestro corazón para recibirlo en el sacramento de la Eucaristía"